45 minutos por videollamada, tu piel analizada de verdad y la rutina por escrito. Sin comprar lo que no necesitas.
Eliges hora y pagas al reservar. Si te surge algo, cambias la cita sin coste.
No es una llamada de ventas. Es una consulta.

Llevo años detrás del mostrador de la sección de dermo, escuchando la misma escena: llegas con tres botes que te recomendaron en sitios distintos, ninguno encaja con los otros y nadie te ha dicho en qué orden usarlos.
Mi trabajo es ordenar eso. Leo formulaciones, sé qué activo hace algo y cuál está de adorno, y no tengo marca que defender. Si el sérum de veinte euros te vale igual que el de setenta, te lo digo.
También doy formaciones y divulgo a diario en Instagram, donde me preguntáis mucho más de lo que puedo contestar por mensaje. De ahí salió la asesoría.